Características de los PPA

Las principales figuras son el tomador (el contribuyente), el asegurado (que coincide con el tomador) y el beneficiario (en caso de fallecimiento pueden ser terceras personas designadas por el tomador). En el caso del plan de pensiones las principales figuras son el promotor (el encargado de promover la creación del plan, pudiendo ser una entidad, una empresa o una asociación), el partícipe (persona física a favor de la que se crea el plan, es decir, el ahorrador) y el beneficiario (persona con derecho a percibir las pensiones o beneficios otorgados por el plan, pudiendo ser el mismo que el partícipe)

 

Los planes de previsión asegurados tienen que tener una rentabilidad garantizada mediante técnicas actuariales. Es otra diferencia con los planes de pensiones, los cuales pueden tenerla (caso de los planes garantizados) o pueden no tenerla.

 

Los derechos acumulados son los derechos que se derivan de las aportaciones del partícipe. Son el equivalente a los derechos consolidados de los planes de pensiones. A diferencia de estos últimos, los derechos acumulados no son embargables hasta que no se produzca la causa que provoque su transformación en prestación.

 

Los derechos acumulados gozan de movilidad, bien hacia otro PPA o bien hacia otros productos de previsión privada como planes de pensiones o PPSE (planes de previsión social empresarial). Los derechos consolidados de los planes de pensiones disfrutan también de esta posibilidad.

 

Aspectos legales y fiscales Los PPA, como producto de previsión privado enfocado al ahorro para la jubilación, contemplan para su rescate las mismas contingencias que los planes de pensiones: Estas son: jubilación, incapacidad laboral, gran dependencia, fallecimiento, enfermedad grave, desempleo de larga duración y encontrarse en situación de desahucio. Además, desde 1 de enero de 2015, podrán rescatarse aquellas aportaciones con una antigüedad mínima de 10 años (los primeros rescates podrán realizarse a partir de 1 de enero de 2025). Las aportaciones tienen los mismos límites que los planes de pensiones. De hecho, el límite máximo de aportación anual para un ahorrador aplica como límite conjunto. Estos límites son:

 

Vicente Parra

Ventajas de los PIAS

No obstante, para incentivar el ahorro, la legislación permite que las ganancias de un PIAS estén exentas de tributación si al vencimiento el capital se percibe en forma de renta vitalicia y con la condición de que haya transcurrido un mínimo de diez años desde la primera aportación.

 

En el caso de los seguros, la devolución del dinero ante una eventual quiebra de la compañía aseguradora está garantizada por el Consorcio de Compensación de Seguros, una entidad dependiente del Ministerio de Economía y Hacienda, y que actúa como el Fondo de Garantía de los Depósitos.

 

Además, el ahorrador decide quien es el beneficiario del seguro en caso de fallecimiento. Es, por tanto, un producto indicado para familias en las que la diferencia de edad entre los padres y los hijos sea importante o para aquellas en las que alguno de los hijos sea dependiente

 

Otra de las ventajas de este producto es que el importe de las aportaciones lo decide el partícipe, por lo que se adapta a todo tipo de ahorradores. Es interesante para los ahorradores de patrimonios más bajos, pues no existe una aportación mínima obligatoria (a menos que la entidad decida proponer unos mínimos). En este sentido se parece mucho al preahorro, ya que propone una inversión sistemática que se realiza automáticamente todos los meses, como si se tratase de una transferencia bancaria a otra cuenta corriente, solo que en lugar de ir a otra cuenta, va al PIAS.

 

¿El PIAS es una buena alternativa para ti?

 

Esta es la pregunta del millón. Por su composición los PIAS han estado históricamente dirigiros a ahorradores con un perfil conservador que buscaban una fórmula sin riesgo para invertir a largo plazo. La capacidad de esta vehículo de ahorro de garantizar las rentas y sus ventajas fiscales hacía y siguen haciendo que sirva como complemento a alternativas más arriesgadas. En otras palabras, que con un PIAS se puede asegurar una parte de los ahorros mientras se intenta sacar más partido a la otra con inversiones más atrevidas.

 

Vicente Parra