Las principales coberturas de los seguros de comunidades son las siguientes:

Incendio y problemas derivados: No todas las coberturas de este tipo son igual de completas, pero todos los seguros multirriesgo de comunidades cuentan con una cobertura de incendios. En esta cobertura genérica se pueden incluir los daños que generen los fuegos, causados por negligencias, impacto de rayos o explosiones. También problemas derivados como las labores de desescombro, el rellenado de los extintores, la reparación estética del edificio o el traslado de los residentes en caso de que el edificio quede inhabitable.También puede incluirse en este aspecto coberturas por daños por humo, que afecten por ejemplo a la estética del edificio o incluso a la salud de los propietarios.

Robos: Muchos seguros incluyen esta cobertura que protege el edificio contra robos, expoliación, hurtos y daños materiales derivados de estos. 

Vandalismo: Los bienes materiales de la comunidad pueden estar cubiertos frente a acciones vandálicas o tumultuarias. Esta cobertura serviría, por ejemplo, frente a la rotura de la puerta del edificio o frente a una pintada en la fachada. 

Responsabilidad Civil: es importante tener cubiertos los daños que puedan sufrir terceras personas como consecuencia de problemas en nuestra comunidad. Habitualmente se dan casos tan particulares como la caída de objetos a la vía pública (que pueden herir a alguien o causar daños a un vehículo o a otro edificio) o los daños que pueden sufrir los empleados de la comunidad. A veces, la cobertura de responsabilidad civil puede incluir a la Junta Directiva de la comunidad, protegiendo así sus decisiones frente a terceros. 

Fenómenos atmosféricos: Estas coberturas, que son también bastante comunes, incluyen los daños producidos por la lluvia, el viento, la nieve o el granizo. Ante una eventual rotura del tejado de la comunidad o una filtración de agua en la techumbre producida por la lluvia, esta cobertura será de gran ayuda. También se pueden incluir aquí las coberturas por inundaciones, que aunque son siniestros poco frecuentes suelen estar presentes en la mayoría de pólizas. 

Roturas: Este tipo de cobertura protege contra la rotura de cristales y elementos similares que pueden ser frágiles, como espejos o elementos de porcelana. En el contrato de cada seguro se detallan rigurosamente los elementos que se cubren en este grupo, por lo que deberemos leerlo detenidamente para evitar sorpresas. 

Impactos: Esta cobertura protege a la comunidad ante impactos de animales, vehículos, ondas sónicas, aeronaves o objetos derribados por fenómenos meteorológicos. Es improbable que un coche o una torre de luz impacte con el edificio, pero puede ocurrir. En zonas de montaña, la cobertura frente a impactos puede incluir el desprendimiento de rocas o los aludes de nieve. 

Daños eléctricos: Otra de las grandes protagonistas de las comunidades. Esta cobertura afecta a las instalaciones eléctricas y todos los aparatos conectados a ellas. Desde la iluminación del portal hasta la rotura del portero automático o el fallo eléctrico del ascensor. 

Daños por agua:  Esta cobertura es la más necesaria en las comunidades de vecinos. Los daños por agua incluyen filtraciones, goteras, o el problema más habitual en los hogares españoles, olvidarse un grifo abierto. Hay que prestar especial atención a esta cobertura, ya que es importante distinguir si afecta solo a las zonas comunes o también a las viviendas de cada propietario. 

Servicios de desatasco: se suele ofrecer como una cobertura individual a la que se le da también bastante uso. Generalmente, este servicio cubre los gastos de un desatasco de las canalizaciones generales del edificio, así como los gastos de localización y reparación del problema. 

Servicios de asistencia: El seguro puede cubrir también la intervención de profesionales, como un fontanero, un cerrajero o un electricista. A tener muy en cuenta: normalmente, las aseguradoras limitan estas coberturas a un número de siniestros al año o a una cifra económica concreta.

Vicente Parra